Vania Cooper
El gran día había llegado envolviéndome bruscamente en las garras del miedo y los nervios. Mi corazón martilleaba contra mi pecho de forma cruda y desesperada mientras intentaba no ahogarme.
Mi rostro estaba perfectamente maquillado con colores extravagantes y plumas estaban pegadas de los laterales de mi rostro como si crearan una máscara alrededor de mis ojos.
Mi cuerpo tenía el diseño más impresionante de la línea cubriéndolo y aun así sentía que vomitaría en cualquier momento