Capítulo 11
Tres noches de absoluta adrenalina fue lo que recibí al meterme a hurtadillas en la habitación del señor Clinton para cambiar su reloj. Y tres mañanas sin poder verlo a la cara fue lo que recibí de vuelta.

Y era claramente consciente de que sabía que él ya se estaba dando cuenta de que no eran simples errores. Pero cada día que se retrasaba para ir al trabajo era un día más de felicidad para Clay y al ver que su padre poco a poco rompía el hielo preguntándole por la escuela, aunque luego salier
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Janna GuzmanQue lindo Vania, ojalá el señor clinton no te botes
Elvira PortilloMientras Clay sea feliz, bien. vale los regaños Vania, espero el padre no les haga un desahire
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