Capítulo 98: La Calma y la Tormenta
Nathan Phelps
Una satisfacción primitiva corría por mis venas y no podía explicarla solo con lógica. Ver a Laís allí, completamente entregada, permitiéndome atarle las muñecas y vendarle los ojos sin hacer una sola pregunta, era la prueba definitiva de que había derribado las barreras de su miedo y me había ganado toda su confianza.
Cuando la sentí estallar contra mi boca y percibí el temblor que brotó desde lo más profundo de ella, comprendí que el ciclo est