Capítulo 76: El Tiempo de lo Breve
Laís Mendes
Lo último que recordaba era el dolor. El impacto del metal contra mis costillas, el sabor metálico de la sangre en la boca y el grito desesperado que lancé por teléfono antes de que el mundo se oscureciera. Pero, en aquella oscuridad, el escenario cambió.
Ya no estaba en aquel frío apartamento de Queens. Estaba en Brasil. El cálido sol de la tarde acariciaba mi rostro y vi a mi madre sentada en la gran silla de madera frente a nuestra antigua casa,