Capítulo 10: El Momento que No Debí Haber Permitido
Rafael
Me quedé inmóvil allí, en la sala principal, con los dedos todavía bajo su barbilla. La piel de Laura era suave, cálida, viva de una forma que no había sentido en años. Mi pulgar rozó ligeramente la línea de su mandíbula, casi sin querer, y todo su cuerpo reaccionó: un leve estremecimiento, la respiración acelerándose, los ojos marrones dilatándose mientras me observaban. No retrocedió. No apartó la mirada. Simplemente se quedó mirándom