Capítulo 88 —Me extrañaste...?
Narrador:
El silencio entre ellos era un filo cortante en el aire.
La mujer mantenía la compostura, con una leve sonrisa en los labios, mientras Roman no despegaba los ojos de ella. Su mirada oscura, intensa, cargada de algo tan peligroso como impenetrable.
Una camarera se acercó, con una libreta en la mano y una sonrisa nerviosa.
—¿Les traigo algo más?
Roman ni siquiera giró el rostro. Su voz salió baja, grave, con ese tono implacable que no admitía discusión.
—N