Capítulo 36 —No quiero ser la mujer del Diablo
Narrador:
Roman entró a la mansión en silencio, con la ropa empapada de sangre ajena, la mandíbula tensa y las manos aún hormigueándole por el recuerdo de los golpes. No se detuvo en el vestíbulo, no miró a nadie. Subió las escaleras con pasos firmes, directo a su habitación.
Aylin lo vio desde el pasillo. La respiración se le cortó.
No había sido capaz de sacarlo de su mente en todo el día. Había intentado convencerse de que lo correcto era manten