Capítulo 18 —El Diablo incómodo
Narrador:
La mañana amaneció pesada.
Aylin bajó temprano, con la determinación de fingir que nada le importaba. Que lo de la noche anterior había sido solo una cena más. Que no se había quedado en vela abrazada a la almohada repitiéndose que no iba a volver a mirar a Roman Adler como si fuera algo más que su jefe.
Preparó café, puso la mesa y se sentó con Sasha, que masticaba distraída mientras miraba el móvil.
El ambiente estaba tranquilo. Casi cómodo. Hasta que