Capítulo 19 —Rdidículo
Narrador:
Desde aquella mañana en la cocina, Aylin cambió.
Y él lo notó al instante. Ya no estaban las miradas largas. Ni los saludos suaves. Ni los silencios compartidos que antes se llenaban de tensión y electricidad.
Ahora era puro hielo, frío y perfecto.
—Buenos días, Aylin —la saludó Roman al día siguiente, cruzándola en el pasillo.
Ella apenas asintió con la cabeza.
—Buenos días, señor Adler.
Y siguió de largo, sin detenerse, sin mirarlo, sin darle la oportunidad de