Capítulo 121 —La grieta estaba creciendo
Narrador:
La casa estaba en silencio. Sasha se había encerrado en su cuarto sin terminar de cenar, y Amalia, con su sabiduría de siempre, no hizo preguntas. Roman subió las escaleras despacio, arrastrando una culpa que no venía por lo que dijo, sino por no haberlo visto venir.
Cuando abrió la puerta del dormitorio, no la encontró leyendo. No estaba cambiándose. Ni siquiera sentada en la cama.
Aylin estaba en el suelo, junto a la ventana, abrazada a sus p