Salir del área VIP no fue ningún problema y oculta entre las personas que se arremolinaban sobre la barra del bar, Rebeca observó el momento en que la pareja regresó a su mesa, tomados de la mano, sudorosos y felices. Sin atreverse siquiera a pestañear, los ojos de Rebeca siguieron el trayecto de la copa de Mario hasta sus labios y con una sonrisa que bien hubiera podido producir incluso un escalofrío al Joker, lo observó tomar la champaña como si fuese un refresco para niños.
«Excelente, exce