Convencida de que lo mejor era dejar pasar el tiempo para que se calmaran las preocupaciones que Rebeca tenía contra ella, Luisa recibió con agrado la invitación que le hicieran los Amaya para que, dado que no tenía planes para el fin de semana, los acompañara a pasar unos días en la casa vacacional de la familia.
—Desde luego que te pagaríamos esos días, Luisa —dijo la señora Amaya cuando hizo la propuesta a la joven—. Así que anímate.
La idea de pasar un fin de semana fuera de la ciudad, con