A la salida de la mansión, Luisa vio un auto que entraba y la camioneta se detuvo para que Mario pudiera bajar el vidrio y saludar a su madre, que llegaba para hacerse cargo de los sus nietos.
—Creo que solo nos veremos hasta mañana, mamá —dijo Mario tras un breve saludo a su madre—. Estaremos de vuelta pasada la medianoche.
Aunque no alcanzó a verla bien, Luisa se llevó una impresión agradable de la mamá de Mario.
—¿Vive con tu papá? —preguntó Luisa cuando la camioneta se puso de nuevo en