Los trillizos no tardaron en quedarse dormidos y cuando Luisa fue a acostar a su hermana, notó que, pese a que también estaba que se caía de sueño, algo la inquietaba.
—¿Vas a salir esta noche con Mario? —preguntó Viviana a su hermana mientras se ponía el pijama.
Luisa, que en ese momento se estaba cepillando los dientes, casi se atragantó con su propia saliva. Por un instante, pensó en mentir, ¿pero acaso podía en realidad hacerlo con una niña genio?
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Luisa con el ún