—Quiero una explicación de lo que está pasando aquí —dijo Mario al ver que ninguna de las dos mujeres se atrevía a tomar la palabra—. ¿Rebeca?
La aludida suspiró, como si la mención de su nombre le hubiera quitado un peso de encima.
—Estábamos coordinando la elaboración de la cartelera de los trillizos, señor —dijo Rebeca con los brazos cruzados sobre su pecho y haciéndose a un costado de los tres pequeños, que seguían pegados a las caderas de Luisa.
—¡Eso no es verdad! —exclamó Javier, dando u