Con una taza de café entre sus manos, Luisa escuchó lo que María tenía por decirle o, mejor dicho, reprocharle.
—Lo que más me duele son los niños —dijo la cocinera—. ¿Es que no pensaste en ellos? Mira, en solo dos semanas, esos niños se habían transformado, de la Tierra al Cielo, y fue por ti. Ahora que ha regresado esa bruja, te vas a enterar de cómo sus calificaciones van a bajar, volverán a tener problemas en la escuela, mojarán su cama y no querrán comer más que dulces, pizza y hamburgues