48. EL PLAN FUNCIONO.
Nadia.
Mi móvil sonó, mostrando un número desconocido. Sin duda era Arthur. Respiré profundo, preparándome para el papel que debía interpretar. Respondí con la voz disfrazada de fragilidad, como si estuviera gravemente enferma.
—Aló, diga.
—Soy Arthur —dijo sin rodeos—. Te espero mañana en la mansión. Puedes venir a pasar el tiempo que te queda con las niñas. Los meses que... te restan de vida.
Contuve una carcajada que amenazaba con escapar.
—Gracias, Arthur, por todo. Espero no ser demasiada