49. ES UNA ARPIA
Lía
Mi mente era un torbellino de pensamientos mientras observaba el majestuoso jardín de la mansión, las niñas estaban jugando y yo seguía turbando mis cavilaciones sin saber que decisión tomar. La llegada de Nadia lo había cambiado todo. Me sentía fuera de lugar, como una pieza de un rompecabezas que ya no encajaba. Deseaba irme cuanto antes, pero entonces pensaba en las gemelas. ¿Sería posible que se acostumbraran a estar con su madre después de tanto tiempo? ¿Las trataría bien? Un sinfín de