Fueron solo dos palabras. Pero me rompieron.
Porque no sabía lo que sentía. No sabía si era verdad, si era justo, si era cruel.
Solo supe que… esas palabras me llenaron. Me quemaron. Me sanaron. De alguna forma me hicieron sentirme… bien.
Y por un segundo, solo por ese segundo… me sentí feliz. Estaba por responder. Cuando tocaron el timbre, se aleja de mi prometiendo volver.
―¡No. ahora mismo me va escuchar esa perra!. ―la voz de una mujer capta mi atención. Se oye furiosa. ―¡Tú eres mi prometi