Punto de vista de Bella
El zumbido de los motores me devolvió a la realidad, pero dentro del jet privado, mi mente se sentía de todo menos tranquila. Estaba sentada con el cinturón de seguridad abrochado, con una manta de cachemira doblada cuidadosamente sobre mi regazo, aunque no me había molestado en extenderla. Mi teléfono estaba en la mesita auxiliar, boca abajo, como si temiera que me devolviera la mirada con el nombre de Martha apareciendo de nuevo en la pantalla.
Había volado a través de