—Victoria, tú deberías buscar quién te revuelque un par de horas. Aquí puedes encontrar a alguien que se arriesgue a hacerte el favor; lo digo porque no tienes a tu noviecito contigo.
—¿Por qué eres tan molesta? —dijo Andrés, un tanto incomodado por las palabras de Brenda, insinuando que Victoria no podía conquistar a nadie.
—Estoy muy feliz así. Me alegra por ti que los tienes a todos locos—. Dijo mirando a Andrés, quien había buscado una silla y estaba pidiendo bebidas a un mesero.
Victoria