**Mikail**
Desde que Lyra me habló de su terquedad por encontrar un empleo, supe que no iba a rendirse hasta volverme loco.
Hoy, mientras caminaba junto a Krimson hacia el límite del bosque, decidí contarle lo que ella planeaba.
—Aceptó el trabajo que le ofreció el anciano Joshua —le dije, sin rodeos, con las manos en los bolsillos y la mirada fija en el sendero de tierra.
Krimson se detuvo. Me miró con esa ceja arqueada que siempre lanza cuando algo lo impresiona.
—¿Lyra? —inquirió, com