**Lyra**
Desperté sintiendo la brisa del ocaso filtrarse por entre las cortinas, pero el espacio a mi lado estaba frío.
Extendí la mano por puro impulso, buscando ese cuerpo cálido que horas antes me había hecho olvidar el mundo entero… pero no había nadie.
—Se fue… —murmuré para mí misma, mientras mis dedos se cerraban en el hueco vacío de las sábanas.
Una mueca amarga se apoderó de mi rostro.
No sabía qué hora era, ni cuánto tiempo llevaba dormida, pero lo más inquietante era la sensaci