CAPÍTULO 86: MI VOZ
La revelación de que era hija de una deidad la había sacudido hasta lo más profundo, pero ahora, algo más oscuro la corroía. Había estado toda su vida sin voz, incapaz de comunicarse plenamente con el mundo, de defenderse o expresar sus sentimientos más profundos. Atrapada en un silencio forzado por las brujas, se había sentido impotente. Ahora, frente a su madre celestial, esa sensación de injusticia se hacía más fuerte.
—¿Por qué no hiciste nada para salvarme? —preguntó, s