CAPÍTULO 34: ESTE ES MI FINAL
Akira mantuvo su cuerpo inmóvil, el olor a tierra y hojas húmedas impregnó sus fosas nasales mientras el mundo a su alrededor seguía girando en la penumbra que la cubría. La tela áspera y pesada que le cubría la cabeza le dificultaba respirar, y el miedo que sentía era tan palpable que parecía tener un sabor metálico en su boca. Cada fibra de su ser le gritaba que se moviera, que intentara escapar, pero sabía que lo único que podía hacer era permanecer inmóvil y fi