CAPÍTULO 21: INVESTIGANDO AL REY
Galicia llevó a Akira de vuelta a su habitación, caminando a paso firme por los oscuros pasillos del palacio. La loba blanca no decía nada, pero la tensión en sus hombros y la forma en que sus ojos se entrecerraban indicaban claramente que estaba molesta. Akira, por su parte, se mantuvo en silencio, sus pensamientos estaban más concentrados en el dije de su hermana, ese pequeño objeto que colgaba de la ropa del rey. Esa imagen no dejaba de repetirse en su mente,