CAPÍTULO 13: NO SOY NORMAL
Akira suspiró. No podía ocultar la verdad por más tiempo. Con las manos temblorosas, tomó la pizarra que la sirvienta le ofreció y escribió con esfuerzo:
"No me curo como los lobos comunes."
Galicia, la sirvienta, frunció el ceño mientras observaba la herida con atención, claramente desconcertada.
—Eso no tiene sentido —dijo en voz baja, casi para sí misma—. Tal vez usaron algo para bloquear tu regeneración, un veneno... Las concubinas son capaces de cualquier cosa pa