El viento soplaba con fuerza en el campo de entrenamiento, levantando polvo y hojas secas mientras el sol estaba en su punto más alto.
Rachel observaba nerviosa a los otros participantes. Todos se alineaban en la pista, sus cuerpos estaban tensos y listos para la última prueba del día.
Ella, en cambio, no estaba lista. No se sentía preparada para enfrentarse a su mayor miedo: la transformación. Nunca había logrado sacar a su loba, Zahira, y la presión de hacerlo en ese momento parecía insuper