Thomas tenía una sonrisa complacida en el rostro, cruzado de brazos, como si ya hubiera previsto lo que sucedería porque sabía cómo era Rachel y que no se negaría a presentar la prueba, a pesar de que su loba no se había manifestado todavía.
Sabía que podría resultar muy mal herida y esperó que así fuera porque quería ver a Alexander hundido en la desesperación al enterarse del “accidente”
—Sabía que no se negaría —dijo Thomas en voz baja, apenas moviendo los labios, pero lo suficiente como pa