Lumen
Ella volcó el zumo sobre mi cara y no hice nada para evitarlo. Nunca antes algo así me había sucedido, esa debilidad, esta sumisión, no era nada a lo cual estaba acostumbrada. Todos en mi manada siempre me respetaron, como hija del alfa, como futura alfa.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
—¿Vas a llorar? —preguntó Astrid, soltando una carcajada estridente.
Me empujó hacia un costado, con fuerza, para marcar mi lugar. Luego, se puso de pie y caminó hacia mi armario.
—Es ropa muy fina para