Lumen
Seth me arrinconó contra la pared, estaba a medio vestir todavía.
—¿Qué soñaste? —preguntó, como si quisiera morderme o atacarme.
Prácticamente me gruñó. Eso me hizo enfadar. ¿Por qué tenía que acorralarme como si fuera su presa?
Uf, la mezcla de sentimientos colisionaba dentro de mí. Porque esa mirada asesina era lo más atractivo en el mundo, pero igual me fastidiaba.
—La anciana estuvo en mis sueños. —respondí, casi entre dientes.
El arqueó las cejas, porque sabía que la respuesta para