Narrador
—Hay que darnos prisa, no me gusta estar aquí más tiempo del que usualmente tengo que cumplir. —se lamentó Wendy, no le agradaba estar en las lavanderías para nada.
—Lo siento. —Jimmy se encogió de hombros, avanzando rápidamente por los pasillos para llegar al piso de la anciana, el último.
Ni siquiera sabían cómo se llamaba. Tendrían que buscarla por su aroma y eso no era muy esperanzador. Jimmy poseía un buen olfato, pero esta anciana no tenía un aroma de loba fuerte, era casi como e