Me pasó la caja.
La tomé con los dedos temblorosos. Era pequeña, del tamaño de mi palma, y el terciopelo era suave bajo mis dedos.
La abrí con cuidado y dentro encontré un collar. La cadena era de oro delicado, casi etérea, como si estuviera hecha de luz solidificada. Y colgando de ella había una mariposa.
No era grande, pero cada detalle era perfecto. Las alas estaban hechas de algo que brillaba suavemente, cambiando de color según el ángulo de la luz. Azul profundo, violeta, plateado, hasta t