Narra Kaia
Desperté sintiéndome significativamente mejor que el día anterior. El dolor seguía ahí, pero más manejable. Mis músculos ya no protestaban con cada pequeño movimiento y cuando abrí los ojos, la luz que entraba por la ventana no me hizo querer cerrarlos inmediatamente.
Nox estaba dormido a mi lado, todavía vestido, con un brazo extendido hacia mí. Tenía ojeras profundas y su respiración era pesada, el tipo de sueño que viene después de días de agotamiento.
Me moví con cuidado para no