Mundo ficciónIniciar sesiónGolpeo, grito, maldigo y bramo todo lo que se me ocurre, llevaba más de cinco horas desde que Abel me encerró, se fue sin decir nada, solo me besó, pasó su mano por mi coño, deslizó sus dedos y argumentó que eso era solo de él, que arreglaría las cosas referente al dichoso papel en el que aparezco como esposa de Zed, y desapareció de mi vista, luego intenté salir y no pude







