Mundo ficciónIniciar sesiónAgarra mis muñecas y las coloca rudamente por arriba de mi cabeza, manteniéndolas prisioneras. Todo mientras alineaba su polla en mi abertura, Abel tenía una enorme polla, eso lo acababa de comprobar, pero no lo comprendí bien hasta que empezó a empujar dentro de mí, lento y constante, sin problemas ni interrupciones, como todo un jodido maestro.
—De







