LENI
—¿No creen que estamos caminando en círculos? —les pregunté, con un suspiro de frustración que apenas logré contener.
El aire se sentía pesado entre nosotros, y no era solo por el esfuerzo de la caminata.
Dax se detuvo en seco, girando sobre sus talones con una expresión de desafío.
—¿Y tú qué propones, Leni? ¿Que nos quedemos aquí y esperemos a que nuestras vidas se resuelvan solas?
—No es eso —refuté, sintiendo cómo el agotamiento comenzaba a hacer mella en mí.
El sol estaba en