ARDIAN
—No puedo creer que haya llegado a hacer eso... —murmuré, sintiendo cómo la rabia se acumulaba dentro de mí como una tormenta oscura.
Las imágenes seguían atormentando mis pensamientos: Dax besando a Leni, su risa despreocupada resonando en mis oídos, la manera en que ella lo miraba con esos ojos que son solo míos. Era como si alguien me hubiera arrancado el corazón y lo hubiera pisoteado sin piedad.
—¿Qué es lo que sucede? —preguntó Leni, intentando calmarme, como si pudiera apag