LENI
—Leni, voy a buscar agua. No podemos seguir así —anunció Dax, su voz resonando en la penumbra del bosque que nos envolvía.
La oscuridad era espesa, casi palpable, y las sombras danzaban en los bordes de nuestra visión, como si el mismo bosque estuviera vivo, observándonos, esperando.
Asentí con la cabeza, aunque una parte de mí deseaba que no se alejara. La soledad del lugar me envolvía, y me sentía atrapada en un laberinto de incertidumbre y miedo. Pero sabía que Dax necesitaba ese mo