ARDIAN
—¡Caminen, asquerosos gusanos!
Tenso el cuerpo; el dolor se dispara por mi pierna. Pese a que mi herida casi cicatriza, el cansancio impide la aceleración de la curación. Estudio toda la situación; el escenario no nos brinda nada a favor. Debí suponer que algo como esto pasaría; tenía el presentimiento, pero nublé mi buen juicio debido a Leni.
—Aún no puedo creer que tengamos en nuestras manos al maldito Ardian King —se mofa uno de ellos, un tipo gordo, alto y calvo, con dientes a