«Si el señorito Aleandro se entera de tu belleza y posición social, lo más seguro es que no te rechace y eche a esa mujer».
Gracia se limitó a sonreír y no respondió.
No mucho después, el alcalde Rollies se acercó, con su secretaria sosteniendo el paraguas.
«Grace, vamos a saludar al tío Caín conmigo».
«De acuerdo, papá». Grace sonrió y siguió a su padre hasta Caín, que conversaba con un colega que le daba el pésame.
Cuando terminó el entierro del abuelo Hendry, todos salieron lentamente de la