Gracias por el regalo

¿Qué mejor terapia para el alma, que irse lejos? En ese lugar el sol, la arena blanca de la playa y el calor de los habitantes, regalaron la paz que tanto estaba necesitando Ava. El tiempo transcurría y su vientre cada día estaba más grande. Ella quería dejar la revelación de sexo para el nacimiento, pero debido al enorme tamaño de su vientre se hizo una ecografía que reveló la hermosa noticia de gemelos. Ava lloró, pues no era el mejor momento de su vida, y esto solo sería más carga para ella.

¡Ring, Ring, Ring!

—¡Hello!

—¿Qué sucede, Ava? ¿Has estado llorando? ¿Estás bien?

Ella solo lloró más fuerte —Nada está bien, me siento sola y esperando gemelos.

—Pero ¿Están bien?

—No quiero estar sola, te extraño mucho —después de escuchar su voz se quebró más.

—No puedo ir hasta donde te encuentras, pero puedes regresar cuando así lo desees.

—¿Regresar?

—Sí. Yo estoy trabajando, ahora estoy mejor económicamente, así que te puedo ayudar y hacerte compañía.

—¿Y mi pasado?

—No lo menciones, mejor arreglemos el presente y futuro, junto a los gemelos hermosos que nos regala la vida.

Estas palabras llenaron de alegría la vida de Ava, así que buscó un vuelo de regreso, empezó a organizar todo, y una semana después estaba de regreso.

—¡Amiga!

Ava corrió y la abrazó fuerte —No sabes cuánto te he extrañado.

—Vamos a casa, debo trabajar.

—No me has contado en el lugar que estás trabajando.

Ellas se van juntas y cuando llegan al nuevo apartamento de Yuli, Ava quedó muy impresionada —Este lugar es muy hermoso.

—¡Ay sí, amiga! Mi madre falleció hace dos meses y me dieron un dinero por su jubilación. Cómo sé que soy un desastre con mi administración personal, compré este apartamento para tenerlo de recuerdo.

—¡Cuanto lo siento! No te voy a perdonar que no me hayas contado.

—Ya tienes muchas cosas pendientes para dejarte preocupada. Ahora me siento conforme, pues sé que ella no va a seguir sufriendo. Y ahora no estaré sola.

Ellas se abrazaron, se brindaron amor y compañía mutua —¿Dónde trabajas? 

—Ni piense qué podríamos trabajar en el mismo lugar. Estoy trabajando en L.S.M. Automotriz.

—¿Qué? ¿Trabaja para los Morgan?

—Fue el único lugar que me abrió las puertas y más después de lo que ha estado pasando con Steven Morgan.

—¿Le ha sucedido algo?

—Te cuento que conoció a una mujer mientras trabajaba en presidencia y esta mujer lo enamoró y después de dejarlo sin dinero se marchó. Las malas lenguas dicen que tenía esposo y solo estaba por interés con Steven.

—¡Desgraciada! Lo más tierno y de buen corazón que tiene esa familia es Steven.

—Yo no lo he podido ver en persona. Solo sigo sus órdenes, pero su voz es débil. Se puede sentir el dolor con solo escucharlo hablar.

—Esto debe afectar a su hermano y a la familia.

—No pienses en ellos, piensa que ya no estamos solas y muy pronto la familia será más grande.

—No pienso ser una carga. Cómo el embarazo me dejó imposibilitada para trabajar. Aprendí a hacer la contabilidad de las medianas y pequeñas empresas desde la comodidad de mi hogar. Tengo varios clientes que me contrataron y están felices con mi trabajo.

—Que bueno que ya estás usando tu cerebro para cosas productivas.

En ese momento ambas pensaron en el momento que Ava trabajó por varios meses en el nigth club —Lo único bueno que saqué de ese lugar fue a Ángel.

—¿El dueño de ese lugar?

—Sí.

—No lo sé. Ese hombre tiene algo que no me agrada.

—Siempre has juzgado el libro por la portada. Yo lo he tratado y te puedo decir que es mi salvador.

—¿Qué opina sobre tu embarazo?

Ella la miró como una niña pequeña —No opina nada, porque no lo sabe.

—¡Ay no, Ava! Vas a tropezar en la vida, hasta que aprendas a subir el pie cuando veas a lo lejos una roca.

—¿Está mal que se lo oculte? ¿Eso dices?

—Ya sabrás tú cuando él te vea con bebés en brazos. Ahora necesito que te acomodes. En la mesita del recibidor encontrarás tus llaves, yo ahora me voy a trabajar.

Ava se instaló en el apartamento y Yuli se marchó al trabajo.

Mientras Steven, estaba en medio de una crisis y temblaba, su cuerpo estaba débil de tanto que había llorado.

—¡Aquí estás! —entró Louis abriendo un poco las cortinas para qué entrará la luz.

—¿Qué haces? Deja todo cómo está, no quiero luz, no quiero.

—No puedo creer que tengo frente a mí a mi hermano ¿Te dejarás vencer por un sentimiento estúpido y no correspondido?

—No sabes lo que es el amor.

—¿Esto es el amor? Si de esto se trata no lo quiero ni ver cerca de mí.

—No es culpa del amor, es culpa de la mala suerte que tenemos algunas personas, ja, ja, ja… —risa de sarcasmos —¿Quién me ha mandado a soñar y creer que merezco algo? ¡Ah, ya sé! Olvidé que solo soy un maldito paralítico que no tiene derecho a ser amado.

—Solo elegiste mal. Esa mujer nunca me agradó y desde el principio te advertí que solo buscaba su propio beneficio.

—Ya he aprendido mi lección y jamás saldré de este lugar. Aquí es donde está mi refugio y es donde deseo estar.

—¿Te piensas seguir deshidratado encerrado en este lugar? Ya te dije que no vale la pena. Estoy consciente de que se llevó todo el dinero y estamos en la cuerda floja, pero no estamos destruidos, seguiremos peleando hasta ganar la batalla.

Nada de lo que le decía Louis calmaba su dolor. Él escuchaba hablar a su hermano hasta que se cansó y se marchó. Sin perder más tiempo, Steven de inmediato llamó para que volvieran a cerrar las ventanas y se sumergió en sus pensamientos.

*Flashback*

Sabrina ya había robado el corazón de Steven y cuando tenía toda su atención para ella, pasó al siguiente nivel.

Ese día ella quitó el blusón que llevaba puesto e hizo que él la cogiera en la oficina. Esto para Steven era la vida, pues estaba experimentando cosas que nunca antes había probado.

—No me dejes nunca —él exclamó al momento del orgasmo.

—No lo sigas mencionado, que no sucederá ¿Quién me llevará a la luna como lo haces tú?

—Esa no es mi especialidad, ya debes saber que mi especialidad es un amarte, consentirte y cuidarte con anhelo.

—Que bueno tenerte en mi vida, pues hoy estaba muy triste y después de esto, hasta lo he olvidado.

Él acarició su rostro de inmediato —¿Qué le sucede a mi diosa?

—No es importante, aquí lo importante es nuestro amor —ella se acercó y lo besó en los labios.

—¡Eres un sol! ¿Qué hice para merecerte?

—Yo desde la primera vez que vi, te elegí para mí y esto fue una elección para durar años, así que ni pienses que saldrá de este compromiso muy fácil.

—Yo también te elegí como mi compañera y eres mi compromiso, así que, estoy dispuesto a asumirlo.

Ella por segunda vez lo sedujo y acarició su cuerpo —Pensé que ya no tenías sensaciones por tu condición, pero estás muy activo y delicioso.

—¿Te parece? 

—Y me encanta.

—Insisto en que algo te atormenta ¿No vas a decirme de qué trata?

—Solo te quería decir que voy a vender mi apartamento para comprar medicamentos a mi abuelita. Ella no se ha sentido bien y necesita su tratamiento.

—Esto me ofende mucho ¿Cómo piensas de esa manera siendo yo tu hombre? Entra a mi cuenta de banco en el laptop y transfiere el dinero que necesites. Yo ahora iré al baño.

—¿Me dejarás sola en la cuenta?

—¿Por qué no lo haría? Eres mi dueña absoluta y confío en ti. Ya tenemos 5 meses de relación.

Ella estaba asombrada y le costaba emitir palabras. —Si… Gracias por confiar en mí —terminó con una sonrisa.

Él, como lo había dicho antes, se fue al baño, entonces ella se sentó en la silla de presidencia y al entrar a la cuenta bancaria no logró resistir la tentación, así que traspasó todos los fondos a su cuenta personal. Lo hizo sin remordimientos ni dolor ninguno. Una vez estaba hecho, salió de prisa de la silla, tomó una nota, escribió una frase y luego se marchó dejando la puerta abierta.

Él se quedó hablando solo y cuando salió a buscarla solo encontró la nota sobre el escritorio.

Nota: “GRACIAS POR EL REGALO”

Él pensaba que se trataba de un juego y aunque su corazón se paralizó por un momento, continuó llamándola. Cayó en la realidad cuando vio la puerta abierta y el laptop encendido, entonces se acercó y fue cuando descubrió lo que acababa de hacer, la persona que él estaba empezando a amar.

—¡Maldita sea!

Él intentó cancelar la transacción y recuperar el dinero, pero aquella mujer y su experiencia en nóminas empresariales, le ganaron por experiencia y no había nada que hacer.

Él entró en una crisis y como nadie podía sacarlo, llamaron a Louis. A su llegada Steven murió de vergüenza, pero igual le explicó lo que había sucedido.

Ese día no solo perdió todo el dinero del proyecto que habían iniciado junto a su hermano, también perdió la dignidad y el poco amor propio que apenas empezaba a conocer.

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