Una vez en la casa, Steven no se apartaba de su bebé. Era tan pequeña e indefensa, que no deseaba apartarse en ningún momento para cuidarla, brindarle calor de padre y transmitir esa compañía que la mantendría segura, él no quería que lo extrañara ni por un momento.
—Hora de alimentar a Stefania —se presentó Yuli con sus senos llenos de leche materna
—Ya íbamos de camino a buscarte.
—¿Se estaba portando mal?
—Para nada. Es solo que ella tiene algo que entregarte.
—¿Cómo? ¿Qué dices? —respondió r