De camino al departamento sabían bien dentro de ellos que ese beso había derribado la pared que los dividía, sus corazones latían como nunca. Liz sentía las emociones a flor de piel, acomodó con ternura la cabeza en el hombro de Arthur, nunca se sintió tan segura como ese momento, podía suspirar y sonreír mientras sentía el aroma de su piel, ese si era un afrodisiaco porque en un semáforo en rojo Arthur puso su mano sobre la pierna de Liz para acariciarla suavemente y podría jurar que sólo nece