Arthur la esperaba en el estacionamiento para llevarla al salón de belleza y así se pudiera preparar tranquila, durante el viaje ninguno de los dos dijo nada, él tal vez por miedo a arrepentirse y cambiar de opinión, Liz porque dentro de ella no quería hacerse ilusiones sabiendo que en cosas de horas volvería a sentirse sola después de que Arthur volviera a New York.
—Paso por ti en unas horas —le dijo el antes de irse.
Liz sólo respondió bajando la mirada y dando una pequeña sonrisa, se sen