James
Desde la partida de Sarah, nada volvió a ser lo mismo.
Camille trataba de llamar mi atención, Blaze le correspondía; pero yo solo quería estar solo. Pasaba horas encerrado en aquella que fue nuestra habitación, mientras ella llamaba a la puerta una, otra y otra vez.
Si no sales, te rechazare- amenazó de pronto...
Anda hazlo, me tienes arto- grite encolerizado, mientras abría la puerta. -anda termina con esto de una vez- le inste una vez más. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Sabía