Ryker
Esa semana fue un infierno. Bueno, en realidad habían sido varias, pero esa había sido la peor de todas. Kennedy no salía de mi cabeza; estaba en mis pensamientos todo el tiempo.
Había estado excitado desde que entró furiosa a mi oficina exigiendo dirigir nuestro primer día allí. Ni siquiera pude estar con las hembras que lo intentaron, y vaya que se esforzaron. Creía que nunca en mi vida había tenido tanta energía acumulada.
Mi lobo y yo tuvimos una pelea enorme la primera vez que dejé q