Ben
Mi lobo jamás había tomado el control de mi forma humana de esa manera. No luché demasiado por recuperarlo una vez que la cuerda de tensión entre Elara y yo se rompió. Ambos sabíamos que ella no iba a descansar por las buenas, y era sedándola o agotándola. Él eligió agotarla. Era demasiado tentador con ella ahí parada, feroz, empapada, pidiendo sin palabras que alguien se hiciera cargo. Los dos lo necesitábamos, y mi lobo estaba harto de esperar a que dejáramos de hacernos los idiotas.
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