Ben
Habían pasado meses desde que supimos algo de Kennedy. Solo había llamado unas cuantas veces desde que se fue, pero ya era demasiado tiempo. Sentía que algo estaba mal. La angustia me pesaba desde hacía semanas, y con el invierno en puerta, la sensación se volvía asfixiante. Algo estaba tan mal que lo percibía de forma visceral.
¡PAM!
—¡Carajo, hermano! ¿Estás bien? —Escuché la pregunta de Jason teñida de diversión—. Sabes que se supone que debes defenderte, ¿no?
—Vete a la mierda. —Me puse