—No tengo que hacerlo muy seguido, niña, pero es divertido cuando puedo. Vamos a ayudarlo.
Me puse de pie y me quité la camiseta y los shorts que me había puesto encima, luego moví algunos de los muebles pequeños hacia atrás para no dañar nada al transformarme. Mi loba tomó el control rápido; era evidente que ya no me iba a permitir seguir perdiendo el tiempo.
Saltó a la cama con presteza, pero con una delicadeza que yo nunca le había visto antes. Se acercó a Finn y le examinó la espalda y los c